| Caso Clínico 29 - Crisis
Hemorroidal Aguda - |
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| Dr. J. Moreno Montesinos |
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| Servicio de Cirugía General |
| Complejo Hospitalario Ciudad de Jaén
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Se trata de una paciente en puerperio, tras
un parto eutócico, y que presenta una crisis hemorroidal
aguda (Figura 1) con dolor intenso.

Figura 1
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¿Qué tratamiento considera
adecuado?
Ante una paciente con la sintomatología
descrita que actitud tomaría:
1. Intervención urgente.
2. Tratamiento médico, pues la crisis cesará
con seguridad al haber sido provocada por el parto.
3. Actitud expectante.
El parto puede desencadenar o intensificar una crisis hemorroidal.
La cirugía sólo está indicada ante
trombosis hemorroidal y/o prolapso estrangulado muy sintomático
[LLedó Matoses S. et al: Guía Clínica
de Cirugía Colorrectal 2000]
En esta ocasión nos encontramos con
una paciente que consulta por intenso dolor asociado a hemorroides
grado IV (ver tabla 1), en la que no existe
trombosis hemorroidal. Por tanto, la actitud más
recomendable es la expectante, de tal modo que no remitir
la sintomatología en un plazo de 48-72 horas, se
precisaría intervención quirúrgica.
¿Qué tratamiento instauraría
durante ese margen de tiempo?
1. Medidas dietéticas con suplementos de fibra y
laxantes suaves.
2. Pomadas tópicas únicamente
3. Tratamiento oral con agentes flebotónicos.
Cualquier tratamiento de los anteriormente mencionados,
por sí solo, estaría abocado al fracaso. Sin
embargo la utilización conjunta de todos ellos, a
lo que asociaríamos reposo, baños de asiento
y por supuesto, analgesia, puede controlar la sintomatología
en el 80% de los casos [Mazier WP et al: Colon & Rectal
Surgery 1990; 1:197-206].
Se trata básicamente de reducir el edema y por consiguiente
favorecer el retorno venoso. De ahí la utilización
del reposo, para evitar el ortostatismo y el acúmulo
de sangre en los plexos hemorroidales; agentes venotónicos
tipo flavonoides que inhiben ciertos mecanismos inflamatorios
[Godeberge P et al: Angiology 1994; 45:574-78]; baños
de asiento, que han de realizarse en agua tibia para relajar
el esfínter anal, pues el frío, si bien tiene
cierto efecto anestésico, contraería el aparato
esfinteriano y causaría efecto contrario al deseado
favoreciendo el edema.
¿Asociaría algún antibiótico
a las medidas anteriormente descritas?
El edema puede evolucionar hacia la ulceración
y la necrosis. Además, la dificultad de retorno venoso,
con el consiguiente éstasis sanguíneo, puede
favorecer el sobrecrecimiento bacteriano, por lo que estaría
indicada la utilización de antibioterapia.
En caso de no experimentar mejoría con el mencionado
tratamiento médico, ¿qué técnica
quirúrgica indicaría?
1. Esclerosis.
2. Ligadura con banda elástica.
3. Hemorroidectomía.
Las dos primeras están indicadas para las hemorroides
sintomáticas grados I y II, y excepcionalmente, en
algunas grado III. El caso que nos ocupa es un grado IV,
por lo que la técnica de elección es la hemorroidectomía,
bien abierta de Milligan-Morgan, o bien cerrada de Ferguson,
que asocia el cierre primario de la mucosa rectal (foto).
La anopexia grapada de Longo no tiene cabida
en este caso, pues si bien todavía no existe suficiente
experiencia, suele indicarse en hemorroides grado III.
En cualquier caso, la elección de
la técnica ha de ser un hecho individual, según
las condiciones de cada paciente y las preferencias de cada
cirujano, si bien se han de seguir los principios básicos
de la hemorroidectomía:
* dejar puentes cutáneo-mucosos amplios.
* hemostasia cuidadosa.
* utilizar suturas finas y sin tensión.

Figura 2
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Obsérvese como los dos nódulos
superiores han sido tratados según técnica
de Ferguson, mientras que el inferior no ha sido primariamente
suturado (técnica de Milligan-Morgan).