| Caso Clínico 31 - Obstrucción
Intestinal - |
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| Dr. M. Barquín Molina
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| Servicio de Anestesiología y
Reanimación |
| Complejo Hospitalario de Jaén
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| Hospital Universitario Médico
- Quirúrgico |
Varón de 82 años con buena
calidad de vida que acude a urgencias por dolor abdominal
de tipo cólico que se ha instaurado lentamente desde
hace aproximadamente cuatro días. En las últimas
veinticuatro horas presenta vómitos de aspecto fecaloideo.
Ausencia de gases y heces.
En sus antecedentes figura un ingreso hace
un mes para estudio de masa pulmonar (Figura 1)
que no ha sido diagnosticada pese a broncoscopia. Claudicación
intermitente a los treinta metros.
En la exploración clínica
se aprecia un estado de conciencia normal así como
signos deshidratación. Abdomen distendido sin datos
de irritación peritoneal pero con dolor a la palpación
profunda..
Analítica de sangre con valores
de hematocrito del 45% y 14 gr. Hb. Leucocitosis de 18.000
con 75 % neutrófilos. Urea 96, creatinina 2 gr. Hiponatremia
de 130 mEq/l.
La radiología simple de abdomen
(Figura 2 y 3) demuestra datos de obstrucción
a nivel intestino delgado. TAC abdominal con contraste revela
la presencia de niveles hidroaéreos.

Figura 1
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Figura 2
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Figura 3
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Ante la indicación de intervención
por cuadro de obstrucción intestinal ¿Qué
valoración preoperatorio considera necesaria?
La valoración preoperatoria de todo
paciente que se somete a una intervención quirúrgica
ya sea urgente o programada requiere de una acertada realización
de la historia clínica. Debe fundamentarse en una
correcta anamnesis, una exploración física
profunda y unas pruebas complementarias que nos ayuden a
valorar el estado de los diferentes órganos del enfermo.
Una vez conocidas las patologías que padece el paciente,
junto a sus pruebas complementarias, se establece un riesgo
anestésico que, de forma estándar, se diferencia
en cinco estadios siguiendo una clasificación elaborada
por la Asociación Americana de Anestesiólogos
( ASA ) (tabla 1 ) y que ha sido reconocida
por todos los ámbitos anestésicos.
| Clasificación
del estado clínico del paciente según
la American Society of Anesthesiologist (ASA) |
| CLASE |
PACIENTE |
EJEMPLOS |
| 1 |
Paciente
con buena salud, sin otra afección que la que
requiere el acto quirúrgico. |
Hernia
inguinal |
| 2 |
Paciente
con una enfermedad general moderada. |
Hipertensión
arterial bien controlada con el tratamiento, obesidad
moderada, diabetes controlada con el régimen |
| 3 |
Paciente
con una enfermedad general grave pero no invalidante. |
Insuficiencia
coronaria con ángor, obesidad patológica,
insuficiencia respiratoria moderada |
| 4 |
Paciente
con una enfermedad general invalidante que compromete
el pronóstico vital. |
Insuficiencia
cardiaca grave, insuficiencia respiratoria tratada
con oxigenoterapia, insuficiencia hepática
grave (Child C) |
| 5 |
Paciente
moribundo que no sobrevivirá 24 horas, con
o sin la operación. |
Ruptura
de aneurisma de la aorta abdominal en estado de shock |
La
letra "U" se añade en caso de intervención
realizada de urgencias. |
Existen otras clasificaciones que nos informan
acerca del riesgo quirúrgico de un paciente.
Algunas valoran el riesgo cardíaco como la clasificación
de GOLDMAN (Tabla 2 )
Otras como la clasificación APACHE
pretenden evaluar la salud crónica del enfermo y
su fisiología aguda. Es posible predeterminar el
estado de salud anterior al proceso quirúrgico y
su probabilidad de supervivencia una vez sometido a la intervención.
En el caso que nos ocupa no conocemos la patología
previa o si ha sido sometido a alguna intervención
quirúrgica con anterioridad. En cuanto a pruebas
complementarias disponemos de Rx de Tórax, Hemograma
y Bioquímica.
¿ Añadiría alguna otra prueba
complementaria en la valoración preoperatoria de
este enfermo?
Efectivamente como habrán pensado existen una serie
de pruebas complementarias estándar que deben realizarse
a todo enfermo mayor de 40 años y que comprenden
ECG, Rx Tórax y analítica sanguínea
que contenga hemograma, bioquímica y estudio de coagulación.
En este caso no tenemos datos sobre ECG y coagulación,
por lo tanto, es necesario conocerlos en este paciente.
Pero, ¿ considera completo el estudio complementario
?
Sería conveniente la realización de una gasometría
arterial para valorar la función pulmonar
y el estado ácido-básico ya que un paciente
obstruido es por definición un paciente séptico
y puede establecerse un desequilibrio ácido-básico
importante.
Una vez que disponemos de los datos de la historia clínica
y de las pruebas complementarias,
¿ Sería capaz de asignarle
un riesgo anestésico ASA a este enfermo ?
Pues bien, considerando que las pruebas
analíticas no estén alteradas en demasía
con parámetros que pongan en peligro la vida del
enfermo, el hecho de que el paciente posea una claudicación
intermitente y una masa pulmonar a estudio lo cataloga directamente
como ASA III ( enfermedad grave no invalidante ) ya que
la claudicación todavía le permite la deambulación
y la masa pulmonar no le compromete ni respiratoria ni cardiovascularmente.
En cuanto al manejo anestésico de este caso, vamos
a explicar primero y de forma sencilla lo que implica el
acto anestésico con el fin de añadirle las
particularidades que posee este paciente. Una anestesia
general se divide principalmente en inducción, mantenimiento
y despertar. Toda inducción consiste en una fase
de inducción al sueño ( hipnosis ) y una parte
de control de la vía aerea. En la inducción
administramos fármacos inductores del sueño,
analgésicos potentes y relajantes musculares con
el fin de poder conectar al enfermo a un respirador y dotar
al cirujano de la mayor comodidad a la hora de manipulación
del campo quirúrgico. La parte del control de la
vía aerea consiste en la ventilación del enfermo
cuando se queda en apnea por los fármacos inductores
y el relajante muscular y seguidamente intubación
oro o nasotraqueal según los casos.
Este paciente plantea un problema en cuanto
al control de la vía aerea muy común en cirugía
de urgencia
¿ Sabe cual es ?
Se trata de un enfermo obstruido por lo
tanto posee un estómago lleno. Esto aumenta enormemente
el riesgo de aspiración bronquial del contenido estomacal
( Síndrome de Mendelson ) al perder la conciencia
y abolirse el reflejo de la tos y otros reflejos laríngeos.
Por ello debemos procurar intubar al enfermo lo más
rápido posible, es decir, realizar lo que se llama
en anestesia una secuencia de intubación rápida.
Para ello utilizaremos un relajante muscular de acción
muy rápida ( 30 seg.- 1 minuto), en este caso succinilcolina.
La secuencia sería: Aspirar por la sonda nasogástrica
todo el contenido fecaloideo posible. Preoxigenar al paciente
durante al menos 3 minutos. Administrar el fármaco
inductor y tras perder la conciencia administrar el relajante.
Un ayudante mientras tanto presiona a la altura del cartílago
cricoides con el fin de cerrar la glotis ( maniobra de Sellick
). Tras 30 segundos a 1 minuto de administrar el relajante
proceder a la intubación lo más rápido
posible.
Tras la inducción en este paciente
sería recomendable la canalización de una
vía venosa central ( yugular interna o subclavia
) con el fin de poder medir presiones venosas centrales
que nos orienten sobre el estado volémico del enfermo.
El mantenimiento sería básicamente
con gases anestésicos, analgesia bien en bolo o en
perfusión continua y relajantes musculares de acción
más larga también en bolo o perfusión
continua. La sueroterapia básicamente sería
con suero fisiológico que ayudaría a corregir
la hiponatremia ya que estos enfermos tienen un tercer espacio
y suelen estar hipovolémicos. Dependiendo del estado
hemodinámico del enfermo se valoraría la inclusión
de fármacos adyuvantes como drogas vasoactivas, diuréticos
, etc.
Se procedería a despertar al enfermo
si se encuentra con buena situación hemodinámica
y respiratoria. Si no fuera así permanecería
intubado, con el aporte de drogas vasoactivas que necesitara
y pasaría a una Unidad de Reanimación o a
una de Cuidados Intensivos.
Barash, Cullen, Stoelting : Anestesia Clínica
Vol 2. McGraw-Hill Interamericana; 1608, 1999
Barash, Cullen, Stoelting : Anestesia Clínica Vol
1. McGraw-Hill Interamericana; 523-542, 1999
Enciclopedia Médico-Quirúrgica Vol 2. Editions
Scientifiques et Médicales Elsevier; 36-375-A-05