M del Olmo
Escribano. Cirujano General. Servicio Cirugía
General.
G Aliaga Montilla. Residente Medicina
Familiar y Comunitaria.
Hospital General Ciudad de Jaén. Servicio
Andaluz de Salud (SAS).
La presencia cada vez más importante
de Cirugía Mayor Ambulatoria y Corta Estancia
hace que el control de la “Herida Quirúrgica”
tenga asistencia fuera del ámbito hospitalario.
Para tomar las decisiones correctas
y orientar adecuadamente al paciente es básico
conocer las COMPLICACIONES que pueden
ocurrir. Estas posibilidades se relacionan en la Figura 1.

Fig.1
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Como “Sangrado” se entiende la aparición de material hemático
en la herida. La patología que da lugar a una
mayor frecuencia de hemorragia es el Sinus Pilonidal
tratado con resección y cierre por segunda
intención (En este caso la herida queda abierta Figura 2), junto con la cirugía
anal (principalmente hemorroidectomía y tratamiento
de fisuras). La vascularización importante
de la zona es la causa fundamental; por otro lado
contribuye también la falta de coaptación
en los bordes de la herida lo que repercute en una
ausencia de hemostasia. En la información previa
que se le aporte al paciente debe figurar esta eventualidad
y el curso que seguirá posteriormente. En el
caso de sangrado tras la resección de un sinus
pilonidal es fácil objetivar el punto sangrante;
la técnica más efectiva es proceder
a la ligadura del vaso mediante un punto por transfixión,
pudiéndose llevar a cabo mediante infiltración
con anestesia local.

Fig.2
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Las heridas quirúrgicas a nivel
de región anal son la otra causa más
frecuente de sangrado postoperatorio. La utilización
de taponamientos temporales tras la intervención
disminuye la incidencia de sangrado; sin embargo es
posible que el paciente no tolere el taponamiento
o que este cause dolor. (En la Figura 3 aparece un taponamiento tras hemorroidectomía
basado en un tubo envuelto en gasas con antiséptico;
el tubo permite la evacuación del contenido
rectal. Este procedimiento, aunque seguro, es incómodo
para el paciente).

Fig.3
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En caso de sangrado tras cirugía
anal puede utilizarse el recurso de introducir una
sonda uretral en recto e inflar su balón. Posteriormente
se efectúa tracción. Con esta maniobra
se consigue presionar sobre la zona sangrante hasta
la hemostasia. Es una técnica que se lleva
a cabo sin necesidad de anestesia. Se especifica en
la Figura 4.

Fig.4
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