Técnicas - Heridas Crónicas 1
 

 

 

 

 

Del Olmo Escribano. M. y Cózar Ibañez A. Adjuntos de Cirugía General.
Hospital General de Especialidades “Ciudad de Jaén”. Servicio Andaluz de Salud (SAS).

 

En la práctica clínica, el término “herida crónica” se hace sinónimo con el de “ulcera”, “úlcera crónica”, “herida tórpida” o “llaga”. No hay una cuantificación del número de días que una herida debe permanecer abierta para ser considerada como crónica. El criterio para incluir una lesión dentro del concepto de herida crónica se matiza por la etiología; de esta manera un “sinus pilonidal” intervenido mediante la técnica de resección y cicatrización por segunda intención no es considerada como una herida crónica aunque reciba más cuidados y tarde a veces más tiempo en cicatrizar que una “ulcera venosa” o “arterial”. Parece ser necesario una enfermedad sistémica o un sustrato anatómico alterado que impidan alguna fase de la cicatrización (Ejemplo: aterosclerosis o insuficiencia venosa), para que una herida que “tarda tiempo en cicatrizar” sea considerada como “herida crónica”.


Existe un listado bastante extenso sobre las enfermedades capaces de producir una herida crónica. En la Figura 1 hemos recogido la clasificación que aparece en Clínicas Quirúrgicas de Norteamérica (Edición Castellano). 3:689-699, 1997 de W. Eaglstein y V. Falanga. Pese a las múltiples causas el 70 a 90 % de las “Heridas crónicas” se debe por alguno de estos motivos: Decúbito, diabétes y patología venosa. (Se han enmarcado en rojo dentro de la Figura 1).

 

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Fig.1

 

Teniendo en cuenta la patología que causa el mayor número de “heridas crónicas” (Decúbito, diabétes e insuficiencia venosa) y siendo esta más frecuente en pacientes de edad avanzada habrá determinadas áreas de salud en donde la presencia de esta patología será más frecuente por el simple hecho de tener una población más añosa. Por otra parte la inversión de la pirámide poblacional junto con un aumento de la diabetes son factores que influirán en que existan más pacientes con “Heridas crónicas”.

En la Figura 2 se hacen constar las principales directrices terapéuticas de acuerdo con la etiología. Pese a que en los cuidados de las “Heridas crónicas” existen puntos comúnes es necesario tener aclarada la etiología para mejorar la terapéutica y evitar nuevas lesiones.

 

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Fig.2