Dr. M. del
Olmo Escribano. Cirujano General. Servicio de Cirugía
General.
Dr. A. Gómez Ortega.
Hospital General Ciudad de Jaén.
Servicio Andaluz de Salud.
Para proceder a la
sutura de una herida es recomendable actuar de acuerdo
con un plan quirúrgico escalonado y razonable.
En la figura 1 se propone el plan
estratégico ante una herida sugerente de ser
suturada; en cada una de las etapas se pueden obtener
datos para seguir con la decisión de suturar.

Fig.1
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Los apartados de Estado General, Función
(fundamentalmente si la herida es en manos) y Valoración
daños (tipo de tejido que afecta, pérdida
de piel etc.), son suficientemente expresivos y puede
desarrollarse un protocolo escrito adaptado a la necesidad
de cada centro así como su nivel de asistencia.
Por Clasificación se quiere expresar el resultado
final tras haber aplicado nuestro plan y en el que
se incluyen los datos como mecanismo de producción.
En la figura 2 se
aporta un borrador como ejemplo de ordenar y obtener
los datos respecto de una herida.

Fig.2
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(El homúnculo(es una palabra
latina que se utiliza como despectivo de hombre pero
en medicina se emplea para nombrar un esquema trucado
de la anatomía humana), es un buen punto de
referencia para que la información, conforme
el paciente pasa por el tiempo y los lugares, no se
disperse).
Si tras la valoración se ha
decidido el traslado, este debe hacerse en las condiciones
adecuadas y que básicamente consisten en aislar
la herida, evitar pérdidas hemáticas
y evacuar al paciente en situación estable
(Se incluye el dolor).
Si la decisión es proceder
a la sutura se abre una nueva vía terapéutica
que se esquematiza en la figura 3.

Fig.3
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Los gestos en que nos hemos basado
para la reparación de una herida son secuenciales
(La secuencia establecida no es arbitraria, prueba
de ello es que la anestesia figura en primer lugar
para poder desplazarse sin dolor por la herida, este
concepto es fundamental ya que con dolor la exploración
no sería la adecuada).