Temas Clave
 

 

María Hernández Padilla

Profesora Titular del Departamento de Ciencias de la Salud - Universidad de Jaén -

Vicente Garrido Higueras

Enfermero Unidad Cirugía General - Hospitarl Universitario Ciudad de Jaén -

 

Nota previa:

El problema de la ansiedad en los pacientes quirúrgicos es una preocupación antigua que incumbe, además de al propio paciente,  a todos los profesionales responsables de la atención al mismo.

Es por eso que el presente artículo pretende ser –ante todo- informativo  y dirigido tanto a enfermeras como a médicos, de ahí que en cierto modo seamos necesariamente generales en algunos aspectos.

Me gustaría decir que recientemente hemos llevado a cabo un estudio en la Unidad de Cirugía del Hospital Universitario “Ciudad de Jaén” cuyo objetivo ha sido identificar cómo el nivel de ansiedad experimentado por los pacientes el día previo a su intervención quirúrgica influía en su recuperación postquirúrgica. El análisis de los datos está en proceso de elaboración y lo que hoy exponemos en el presente artículo pretende ser la introducción a dicho estudio de campo.

 

       

 

I.          INTRODUCCIÓN : SOBRE EL PROBLEMA DE LA ANSIEDAD EN LOS PACIENTES QUIRÚRGICOS. 

El estudio de la ansiedad o vida emocional en el contexto quirúrgico es un tema de interés que se remonta a las décadas de 1940 y 1950 (20). No obstante,  ha habido bastante reticencia por parte de muchos profesionales del área quirúrgica a considerar el estudio de la ansiedad de manera amplia y que implicara a distintos profesionales involucrados en el tratamiento y cuidado de aquellas personas que iban a someterse a cirugía.

Este rechazo a considerar la ansiedad quirúrgica como un problema dio lugar a que en el pasado se considerase la medicación ansiolítica como simplemente innecesaria (18).

 

Sin embargo, es bien conocido el hecho de que los pacientes que van a ser sometidos a un procedimiento quirúrgico experimentan algún grado de ansiedad, conocimiento éste que ha sido ampliamente constatado en distintos estudios (6-9, 14, 20-25). Por ello consideramos que ha sido una práctica muy útil la prescripción de ansiolíticos que de manera más o menos sistemática han realizado algunos profesionales sensibles al malestar que experimenta el paciente que va a ser intervenido quirúrgicamente.

La revisión sistemática llevada a cabo por Smith y Pittaway (18) pone de manifiesto que un 20% de los pacientes que se someten a cirugía ambulatoria habrían preferido recibir “alguna cosa” antes de la cirugía para aligerar su ansiedad. El concepto de “alguna cosa” expresado por los pacientes, entendemos que hace referencia a algún tipo de medicación ansiolítica, pero además de la medicación existen distintos procedimientos psicológicos que han resultado de utilidad en el manejo de la ansiedad quirúrgica. La exposición de dichos procedimientos son el objeto de este artículo.

 

 

II.         CONCEPTUALIZACIÓN DE LA ANSIEDAD. 

La ansiedad es un concepto plural o multidimensional y puede constituir por tanto un trastorno clínico, un síntoma acompañante de otros trastornos, así como una característica de personalidad que nos hace diferencialmente susceptibles a experimentarla situacionalmente. En éste último sentido es como la consideramos en el presente artículo y por tanto hablaremos de ansiedad- estado (A-E) para referirnos a la ansiedad que experimenta una persona ante determinadas situaciones o hechos y de ansiedad-rasgo (A-R) cuando nos referimos a ella como característica de personalidad en el sentido establecido por Spielberger (19):

 

"Ansiedad- estado: estado o condición emocional transitoria del organismo humano que se caracteriza por sentimientos subjetivos, conscientemente percibidos, de tensión y aprensión, así como una hiperactividad del sistema nervioso autónomo. Puede variar con el tiempo y fluctuar en intensidad.

 

Ansiedad- rasgo: relativamente estable propensión ansiosa por la que difieren los sujetos en su tendencia a percibir las situaciones como amenazadoras y a elevar consecuentemente su ansiedad-estado. En general se acepta que a mayor A-R, habrá mayor A-E".

 

            Es decir, que la ansiedad incluye manifestaciones fisiológicas relacionadas con la activación del sistema nervioso simpático (ver tabla -1) y además incluye toda una serie de reacciones emocionales, cognitivas y  conductuales que son fruto de la percepción de amenazas o peligros inespecíficos de manera anticipatoria (17) ( Ver tabla 2).

 

LA SITUACIÓN QUIRÚRGICA COMO FUENTE DE ANSIEDAD Y ESTRÉS. 

Se habla - en general - de estrés o ansiedad porque tal y como fue establecida inicialmente por Selye, las respuestas fisiológicas del estrés incluyen la activación del sistema nervioso autónomo simpático, como así pone de manifiesto Sandín (17). Vemos pues que estas respuestas fisiológicas coinciden con las ya especificadas para la ansiedad.

Coincidimos con López y cols. (10) en que "quizá  el más importante de los componentes psicológicos presentes en el contexto quirúrgico es el emocional y, dentro de él, la ansiedad".

De la misma forma, Moix Queraltó (12) indica que "el estudio de la ansiedad adquiere una especial relevancia  en el campo de las intervenciones quirúrgicas, no solo porque la ansiedad constituye  una reacción usual en las personas que deben ser intervenidas, sino también por las consecuencias negativas que pueden tener en la recuperación postquirúrgica".

 

Cuando hablamos de la situación quirúrgica hacemos referencia a un concepto amplio que incluye tanto factores externos al propio individuo (el hospital, el quirófano y las técnicas aplicar) como factores internos o individuales (factores de personalidad, percepción de amenaza, percepción de control de la situación...) que son - en definitiva - los responsables de las manifestaciones de ansiedad. A continuación vamos a revisar cada uno de estos  factores generadores de ansiedad.

  

Dentro de los factores externos encontramos los siguientes:

 -         Ambiente extraño: referido por una parte al ambiente hospitalario, que requiere del individuo un esfuerzo adicional de adaptación en aspectos tales como cambios en los hábitos de comer, interacciones con extraños, confusión, frecuente sentido de pérdida de control y por otra, al propio quirófano como elemento extraño.

-         Falta de intimidad:  las habitaciones compartidas, la circulación de personas tanto profesionales como familiares de otros pacientes contribuyen a esta falta de intimidad experimentada por el paciente, la cuál se hace más patente en los pacientes quirúrgicos.

 -         Sometimiento a técnicas: que incluyen miedos (10, 16) relativos al empleo de la anestesia (miedo a no despertar o a despertar antes de que termine la intervención o de que ésta empiece antes de estar dormido, miedo a lo nuevo o a lo desconocido, miedo a sentir vómitos o malestar tras la intervención y finalmente, miedo a hablar y decir cosas no deseadas durante la intervención). Dentro de este apartado también se incluye el grado de invasividad que implica la propia técnica quirúrgica, de manera que cuanto más invasiva sea la técnica mayor es la ansiedad experimentada por el paciente.

 -         Ausencia de apoyo social: la ausencia de soporte social (familiar o de otro tipo) es otro de los elementos que condiciona las manifestaciones de ansiedad.

 

Dentro de los factores internos, identificamos además los siguientes:

 

-         Personalidad tipo A: aquellas personas con las características típicas de este patrón de personalidad (impaciencia, urgencia temporal,  sobreesfuerzo por el logro, competitividad excesiva, agresividad y hostilidad, entre otras) son más propensas a experimentar reacciones de ansiedad.

 

 -         Locus de control interno (LCI): hace referencia a una característica de personalidad según la cuál el individuo tiene habitualmente una fuerte necesidad de sentir que posee el control  de las cosas que le suceden. Es obvio pues que las personas con LCI experimentan con más facilidad ansiedad o estrés puesto que tal y como está concebida actualmente la atención quirúrgica , el individuo que va a ser sometido a una intervención, posee escaso o ningún control sobre el proceso en cualquiera de sus fases (escaso o ningún conocimiento sobre: la técnica a realizar, el ambiente del quirófano, las sensaciones a experimentar tras la intervención, el tipo de cuidados de que dispondrá una vez realizada la intervención y dónde le serán practicados...). En nuestro medio empiezan a protocolizarse las visitas preoperatorias como forma habitual de atención (1, 11) por lo que sería de esperar que la ansiedad consecuente a la falta de información en aquellas personas con LCI no se produzca o al menos no sea relevante.

 

-         Ansiedad-Rasgo elevada: aquellas personas que puntúan alto en ansiedad como característica de personalidad (A-R) son más propensas a manifestar ansiedad situacional, ya que perciben muchas más situaciones como "amenazadoras" (19, 10) . Así, la situación quirúrgica es percibida por las personas con A-R elevada como más amenazante que aquellas personas con A-R baja.

 

-         Escasa tolerancia a la ambigüedad: la tolerancia a la ambigüedad es una característica de personalidad que hace referencia al grado de adaptabilidad de una persona a diversas circunstancias cambiantes, o sea, su grado de flexibilidad para encajar los cambios. En la situación quirúrgica, la tolerancia a la ambigüedad  debe entenderse como el grado en que una persona acepta o se adapta a los posibles cambios que se pueden operar en su  estado de salud (complicaciones quirúrgicas) y que modifican la evolución previsible. De esta forma, cuanto menos tolerante a la ambigüedad sea la persona, mayor probabilidad tiene de experimentar ansiedad en la situación quirúrgica.

 

-         Afrontamiento centrado en la emoción: el tipo de afrontamiento es otra característica de personalidad referida a la "forma básica" que tienen las personas   de afrontar o encajar los acontecimientos de la vida. Cuando en esta "forma básica" predominan las reacciones emocionales (frente a las racionales) sean positivas o negativas, se habla de "afrontamiento centrado en la emoción". Así, las personas con estilos de afrontamiento centrados fundamentalmente en la emoción, son más susceptibles  de experimentar ansiedad ante situaciones como la que estamos considerando, la situación quirúrgica.

 

El estudio de distintas variables de personalidad como el “locus de control” y los “estilos de afrontamiento” son variables implicadas directamente en la experiencia del estrés quirúrgico. Recientemente se ha realizado un estudio muy interesante (13)  en el que se revisan dichas variables de personalidad y el uso de distintas terapias complementarias y su efecto en la recuperación postquirúrgica.

 

 

ALGUNAS TÉCNICAS DE PREPARACIÓN PSICOLÓGICA PARA LA CIRUGÍA. 

Algunos autores han propuesto que el empleo de técnicas psicológicas no sería adecuado ya que impediría la respuesta emocional necesaria para afrontar la situación (15), no obstante, existen básicamente cuatro grupos de técnicas que han mostrado su utilidad en la preparación de los pacientes para las intervenciones quirúrgicas (10) y son las siguientes:

 

a) Información:

            La forma más accesible para enfermeras y médicos  de preparar a los pacientes  que van a ser intervenidos es proporcionar información relativa a la situación quirúrgica. Distintos autores informan sobre la adecuación de esta estrategia (3-5). Esta información puede referirse bien a los procedimientos quirúrgicos o bien hacia las sensaciones que tendrá el paciente en la fase postquirúrgica, así como a los cuidados  que le serán prestados.

            La información sobre el procedimiento incluye explicar al paciente la naturaleza de  la intervención a la que se someterá, cómo se realiza, quién la realiza, aplicación de la anestesia, traslado a la sala de recuperación, preparación de la piel, sueroterapia y demás cuidados de enfermería, en definitiva, todo lo que ocurre durante el proceso  pre, intra y postoperatorio.

            La información sobre las sensaciones hace referencia a las sensaciones más importantes que se espera que sienta el paciente, como son el dolor ( tipo,  intensidad, frecuencia, localización), somnolencia, sequedad de boca, náuseas. También la información puede referirse a ambos aspectos, es decir, tanto a los procedimientos como a las sensaciones. Toda esta información deben proporcionarla los distintos profesionales según sus competencias y según el protocolo que haya especificado en su caso.

            El objetivo del método informativo es intentar que los pacientes no se vean sorprendidos por los acontecimientos que ocurren durante todo el proceso quirúrgico y por tanto, que estos no le provoquen estrés. Esta predictibilidad y controlabilidad de las expectativas de los pacientes sobre el proceso quirúrgico no ha estado libre de controversia puesto que se ha argumentado si precisamente esa anticipación de los acontecimientos no sería propiamente un factor de estrés más potente que la ausencia misma de información. Actualmente las opiniones a este respecto son dispares pero apuntan en la dirección de que ofrecer información sobre el proceso quirúrgico es más beneficioso que perjudicial. Esto último es especialmente cierto cuando se informa de la sensación de dolor: aquellos pacientes a los que se informa de la sensación de dolor de manera concisa y a los que además se enseñan estrategias cognitivas y conductuales de afrontamiento del dolor y otras molestias, informan menos dolor que aquellos otros pacientes con los que no se procede de esta manera.

 

            b) Técnicas conductuales:

            Los métodos de preparación conductual proporcionan al paciente instrucciones sobre conductas específicas a realizar de manera que faciliten su recuperación física.

Estas instrucciones conductuales son proporcionadas normalmente por las enfermeras y variarán en función del tipo de intervención, no obstante, incluyen típicamente ejercicios de respiración profunda o abdominal que estimulan la respuesta de relajación, el movimiento de extremidades, la forma adecuada de toser, la deambulación, etc.

También dentro de este grupo se incluyen técnicas de relajación muscular que facilitan al paciente el autocontrol de su respuesta emocional.

 

 

c) Técnicas de afrontamiento cognitivo:

Estas técnicas consisten fundamentalmente en ayudar al paciente a identificar  sus miedos y preocupaciones referidas a la cirugía e intentar eliminarlos o modularlos, para cuyo fin se emplean distintas técnicas de orden cognitivo.

En definitiva , estas técnicas pretenden modificar la apreciación de la situación quirúrgica en el paciente y su tipo de afrontamiento desadaptado para así disminuir el estrés y sus efectos indeseables. Los trabajos realizados en este sentido se han mostrado eficaces en lo referente a la recuperación del paciente, pero lógicamente y puesto que en estas técnicas están implicadas variables de personalidad, las técnicas cognitivas son un elemento a utilizar a largo plazo y en el contexto de un equipo multidisciplinar.

 

d) Otras técnicas cognitivo-conductuales (inoculación del estrés, desensibilización sistemática):

 

Estas técnicas pretenden reducir la ansiedad experimentada -en este caso- por los pacientes que van a someterse a cirugía enfrentándolos a  distintas situaciones relacionadas en algún punto con el proceso quirúrgico a la vez que se entrena a dichos pacientes para obtener una respuesta de relajación en esas situaciones inicialmente estresantes. Información más detallada sobre dichas técnicas se puede encontrar en Caballo (2).

Finalmente decir que estas técnicas se han mostrado útiles en la reducción de los niveles de ansiedad pre y postquirúrgica, así como del dolor, según las valoraciones realizadas por el personal de enfermería (10).

 

 Tabla 1 - Manifestaciones fisiológicas de la ansiedad.

_______________________________________________

 

                                   Aumento de la frecuencia cardiaca

                                   Aumento de la tensión arterial

                                   Vasoconstricción periférica

                                   Posibles arritmias

                                   Aumento de la tensión muscular general

                                   Temblores

                                   Aumento de la frecuencia respiratoria

                                   Hiperventilación

                                   Aumento de la sudoración

                                   Disminución de la salivación

                                   Dilatación pupilar

 

 Tabla 2 - Manifestaciones emocionales, cognitivas y conductuales de la ansiedad

__________________________________________________________ 

 

                                   Irritabilidad

                                   Preocupación

                                   Inestabilidad emocional

                                   Sentimientos de inferioridad

                                   Culpa

                                   Baja autoestima

                                   Percepción de amenaza o peligro inespecífico

                                   Baja concentración

                                   Evitación

                                   Agitación psicomotora

                                   Llanto

                                   Insomnio

                                   Fatiga

                                  

 

 BIBLIOGRAFÍA.

 

(1) Arán RM; Díez C; Marimón M y cols. Efecto de la visita preoperatoria de las enfermeras quirúrgicas a los pacientes que van a ser intervenidos. Enfermería Clínica 1996; 6:57-62.

           (2) Caballo VE (comp.). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Ed. Siglo XXI. Madrid, 1991.

(3)   Cuñado A.; Legarre MJ y cols. Efecto de una visita enfermera estructurada e individualizada en la ansiedad de los pacientes quirúrgicos. Ensayo clínico aleatorizado. Enfermería Clínica 1999; 9:98-104.

(4)    Cupples SAEffects of timing and reinforcement of preoperative                                                         education on knowledge and recovery of patients having coronary artery bypass graft surgery. Heart Lung 1991; 20:654-661.

(5)   Hathaway  D. Effect of preoperative instruction on postoperative outcomes: a meta-analysis.  Nursing Research  1986; 35: 269-275.

(6)   Johnston M. Anxiety in surgical patients. Psychological Medicine 1980; 10:145-152.

(7)   King  PE; Communication, Anxiety and the Management of Postoperative Pain. Health Communication 1991; 3(2):127-138.

(8)   Langer EJ; Janis IL; Wolfer JA. Reduction of psychological stress in surgical patients. Journal of Experimental Social Psychology 1975; 11:155-165.

(9)   Levin RF; Malloy GB; Hyman RB. Nursing management of postoperative pain: use of relaxation techniques with female cholecystectomy  patients. Journal of Advanced Nursing 1987; 12:463-472.

(10)           López, S. y cols. Preparación psicológica ante las intervenciones quirúrgicas. En: Simón, M.A. Psicología de la Salud. Ed. Pirámide. Madrid, 1992, p. 21.

(11)           Mas, D.; Comas, L. Efecto de la visita al paciente de la enfermera quirofanista en la fase preoperatoria. Enfermería Clínica 1998; 8:28-32.

(12)           Moix Queraltó , J. Factores que inciden en la ansiedad prequirúrgica. Rev. Psicología de la Salud 1990. Vol. 2, nº1 ; pp. 3-12.

(13)           Petry JJ. Surgery and complementary therapies: a review. Altern Ther Health Med  2000; 6(5): 64-74.

(14)           Salmon P; Evans R; Humphrey DE. Anxiety and endocrine changes in surgical patients. British Journal of Clinical Psychology 1986; 25:135-141.

(15)           Salmon P. The reduction of anxiety in surgical patients an important nursing task or the medicalization of preparatory worry? Int J Nurs Stud 1993; 30: 323-330.

(16)           Sánchez MI. ; Tomás AM. Atención en el preoperatorio. Rev Enfer 1994; 17: 69-72.

(17)           Sandín B. y col. Concepto y categorización de los trastornos de ansiedad. En: Belloch y cols. Manual de Psicopatología. Mc Graw-Hill; Madrid, 1995; p.55.

(18)           Smith  AF; Pittaway AJ. Premedication for anxiety in adult day surgery. Cochrane Review, 2000.

(19)           Spielberger, C.D.; Gorsuch R.L.; Lushene R.E. STAI.Cuestionario de Ansiedad Estado-Rasgo. TEA Ediciones Madrid, 1997.

(20)           Spielberger CD; Auerbach SM; Wadsworth AP y cols.     Emotional reactions to surgery. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 1973; Vol. 40 Nº1, pp.33-38.

(21)           Wallace LM. Psychological preparation as a method of reducing the stress of surgery. Journal of Human Stress 1984, pp. 62-77.

(22)           Wallace LM. Surgical Patients’ preferences for pre-operative information.  Patient Education and Counseling 1985; 7:377-387.

(23)           Wallace LM.  Trait anxiety as a predictor of adjustment to and recovery from surgery. British Journal of Clinical Psychology 1987; 26:73-74.

(24)           Wilson-Barnett J. Patients’ emotional reactions to hospitalisation: an exploratory study. Journal of Advanced Nursing 1976; 1:351-358.

(25)           Wilson JF. Behavioral Preparation for surgery: benefit or harm? Journal of Behavioral Medicine 1981; (4) 1:79-102.